Cuando la vía amistosa no funciona y un cliente sigue sin pagar, el proceso monitorio es la herramienta judicial más rápida y utilizada en España para reclamar deudas dinerarias documentadas.
Es un procedimiento civil especial pensado para agilizar el cobro de deudas líquidas, determinadas, vencidas y exigibles, siempre que estén documentadas (facturas, contratos, albaranes o cualquier prueba similar). No es un juicio en el sentido tradicional: es un requerimiento judicial de pago.
Una vez admitida la petición, el juzgado da al deudor un plazo de 20 días hábiles para pagar o presentar oposición. Si no responde, se puede iniciar directamente el embargo de bienes sin necesidad de más trámites. Si se opone y la cuantía no supera los 15.000 €, el asunto se resuelve por los cauces del juicio verbal.
Para presentar la petición inicial no es obligatorio, con independencia del importe reclamado. Solo pasan a ser necesarios si el deudor se opone y el procedimiento avanza a una fase posterior.
Cuando ya has intentado el cobro amistoso, tienes la deuda bien documentada y el deudor sigue sin pagar. Es la vía más eficiente frente a un juicio ordinario, tanto en tiempo como en coste.
En Gestigram gestionamos ambas fases por ti: empezamos siempre por la vía amistosa y, si no hay resultado, escalamos al proceso monitorio con abogados y procuradores incluidos en el servicio. Solo cobramos si recuperamos tu dinero.